Fuimos Sellados
viernes, junio 08, 2018
Constantemente nuestra sociedad nos etiqueta con prototipos e
ideas de quienes debemos ser o somos; y en ocasiones adoptamos esas etiquetas
como propias de nuestra personalidad. Nuestra esencia se ve lacerada por
lo que otros han determinado de nosotros.
Hoy mientras trabajaba en mi oficina y cerraba un sobre con cinta
adhesiva “tape”; vino esta palabra a mi mente “fuiste sellada”. Rápido pensé ¿sellada?.
Me remonte a mis pasados años de vida y recordaba como muchas personas me
decían lo que tenía que hacer (no dudo de sus buenas intenciones), pero también
hubieron muchos otros que quisieron distorsionar quien era para los
demás y sobre todo para Dios. Me hacían olvidar mi esencia y cuál era mi propósito. Cuando esta
palabra llega a mi mente me estremeció pues me hacía revivir las veces que nuestra
humanidad nos hace dejar a un lado nuestro verdadero valor en Dios; sin
importar lo que los demás piensen, nos juzguen o hagan creer que estamos dirigiendo
nuestras vidas en base a malas decisiones. Puede que tengan razón en muchas de
sus alegaciones y/o argumentos acerca de nosotros, pero eso no determina como
Dios nos ve y piensa de nosotros.
Fuimos sellados, marcados, y cubiertos por la sangre de
Cristo desde que hizo su sacrificio en la cruz por amor a cada uno de nosotros.
Ese sello no se puede comprar en ningún mercado, y mucho menos no los puede otorgar
nadie de este mundo. Efesios 1:13 (DHH) “Gracias a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la
buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como
propiedad de Dios con el Espíritu Santo que Él había prometido”.
En la antigüedad el sello era un elemento utilizado para indicar al menos tres significados:
- Certificar algo genuino
- Afirmar el derecho de propiedad
- Dar seguridad sobre el elemento sellado
Por eso cuando hemos sido sellados por Dios al entregar nuestra voluntad, y
utilizamos correctamente el significado de esa marca, aprendemos a valorar la experiencia de la gracia y cobertura inmerecida; validando que las promesas dadas a nuestra vida son eternas.
FUISTE SELLADO/A para mostrar la
autenticidad de Aquel que ahora vive en ti. No permitas que el mundo determine “quién eres” por lo que puedan pensar de ti, y permite que el SELLO que te fue dado, siempre guie tu caminar y sea reconocido por quienes te rodean.

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